viernes, 20 de diciembre de 2013

Medio siglo salvando vidas en el mar


La base de salvamento de Arriluze nace y perdura gracias a los voluntarios


La base de la Cruz Roja del Mar de Arriluze cuenta con 2 técnicos en Salvamento Marítimo y 78 voluntarios, hombres y mujeres, comprometidos para  respuesta en el mar, 24h al día los 365 días del año, cubriendo el área que comprende al Este Cabo Villano; al Oeste hasta el límite con Cantabria, y hacia el interior por la ría de Bilbao, desde su desembocadura hasta el municipio de Erandio.

La Sociedad Española deSalvamento de Náufragos se constituyó el 19 de diciembre de 1880.

En el año 1970 con el hundimiento del pesquero “El Isla” en La Coruña y varios yates en Areyns de Mar, la Subsecretaría de la Marina Mercante propuso la participación de la Cruz Roja Española en la prestación del servicio de salvamento de náufragos, que se aceptó el 8 de julio de 1971.

La Cruz Roja Española desarrolló un plan de actuación y creó una nueva rama denominada Cruz Roja del Mar, que empezó a prestar sus servicios en 1972.

En junio de 1975, un grupo de jóvenes voluntarios, exactamente seis, de la Cruz Roja de la Juventud, que tenía las oficinas en los bajos del Hospital de la Cruz Roja de Bilbao, descubrieron en el garaje del hospital, entrada por Dr. Areilza, una Zodiac Mark III con panas de madera, rotulada a babor y estribor con Cruz Roja del Mar y un motor Evinrude de 20 CV.

Javier Zárraga, vicepresidente de Cruz Roja Uribealdea, y uno de los primeros voluntarios de Cruz Roja del Mar comenta: “En aquel entonces empezamos a investigar que hacía ese equipamiento en el garaje, preguntamos a la superioridad y con la autorización correspondiente nos pusimos manos a la obra.”

Ahí nació la Cruz Roja del Mar en Vizcaya.

 

En 1977, se inauguraron oficialmente los locales de la casa de salvamento de Arriluze, su ubicación actual, desde donde se comenzaron a hacer todas las tareas y labores de rescate, ya con dos lanchas de nivel C, la C1 y la C2.

El 14 y 15 de junio de ese mismo año, se efectuó la primera operación de rescate en las inundacionesde Romo. Se desbordó el río Gobela. Con las Zodiacs navegando por las calles de Romo, se evacuaron varios enfermos y a 13 señoras embarazadas, se repartió pan y leche que metían en los cestos y baldes que se bajaban de los pisos.

En el año 1979 ya era conocida la Base de Arriluze. Les llamaban de muchos sitios para coberturas de regatas, vela, remo, piraguas, campeonatos de buceo y caza submarina, coberturas de travesías de natación, etc. Durante este año la asamblea provincial de la Cruz Roja empezó a proporcionar materiales, recambios y ayudas económicas a la base con afán de avanzar y hacerla crecer.

En diciembre de 1980 se produce una de las emergencias más importantes ocurrida hasta entonces, un barco mejicano fondeado en el abra interior. El capitán, al ser noche buena, abrió la bodega y hubo exceso de alcohol. Un marinero se acordó de la madre del contramaestre y éste desenfundó el machete que llevaba al cinto y le dio un repaso al marinero. José Ramón García, uno de los socorristas que acudió a aquella emergencia y hoy en día todavía voluntario en la base de Arriluze, nos cuenta que “el marinero tenía muchos cortes y perdía mucha sangre. Un corte entre los dedos que le llegaba hasta la mitad de la mano y un corte en un brazo con una vía abierta saliendo sangre a borbotones. Estaba en la ducha del camarote del capitán con el agua abierta para que le lavara bien la sangre que manaba.”

Los socorristas pararon las hemorragias, le metieron en una camilla y pidieron ayuda a la tripulación para bajarlo a la zodiac. Había tal borrachera a bordo que la camilla, con él dentro, por poco se va al agua. Al final todo salió bien. Días después fueron a la Base a pedir disculpas y dar las gracias a los voluntarios.

El 13 de enero de 1981 el buque de bandera griega “Zephyr” de 165 metros de eslora y

20.000 toneladas de registro, con treinta tripulantes en su mayoría hindúes, embarrancó en la zona del Calero, entre Santurce y Ciérvana. Fue el salvamento de mayor número de personas del Puerto de Bilbao de todos los tiempos. Después del salvamento del Zephyr, Madrid reconoce la base de Arriluze como centro nacional de adiestramiento para el salvamento de costa y se realiza un curso nacional gracias a los voluntarios.

En ese mismo año, se hundió una embarcación con 3 tripulantes a bordo pero solo sobrevivió una persona. Las otras dos quedaron desaparecidas y tras varias semanas de rastreo no aparecieron.

Al año siguiente se establece un convenio con Helicsa para la colaboración de su helicóptero y, con la idea de instalar en el Aeropuerto de Sondica, un local con el material de salvamento para incorporarlo al helicóptero en caso de una salida de salvamento. Para ello los voluntarios pidieron una subvención a la Diputación, que no fue atendida y este servicio en el aeropuerto nunca llegó a funcionar. Pedro Martín, voluntario de la base de Arriluze hasta el 1999 y buzo profesional asegura que “la relación de amistad que mantuvimos con el piloto, Juan Carlos Carralero, le llevó a inscribirse como voluntario de la Cruz Roja del Mar y nosotros abusando de su amabilidad y conocimientos realizamos un montón de prácticas con el helicóptero”.

A pesar de todas las intervenciones realizadas y la importante labor que estaban llevando a cabo los voluntarios de la base de Arriluze,  en 1983 empezaron a surgir problemas económicos, poco presupuesto y muchos gastos. El presupuesto para la base de Arriluze pare este año era de 1.650.000 Ptas. y se tenían deudas por 761.000 Ptas. Con este bajo presupuesto se empezó a pedir dinero y materiales a la Federación Vizcaína de remo, al Puerto Autónomo del Bilbao, etc. El Banco de Vizcaya nos dona la primera emisora VHF Sailor para la base. Se realizaron dos festivales de canto en el Casino de Plencia para recaudar fondos. José Luís Ugarte, gran capitán y conocido por sus varias regatas en solitario dando la vuelta al mundo, llevó a la base un nuevo equipo de andarivel, donde los materiales son más modernos, cabos de nylon, pastecas de teflón, etc., y dejamos el antiguo para prácticas. También entregó a los voluntarios tres trajes de supervivencia ingleses.

En agosto de 1983 comenzó a llover el jueves día 25, se desbordó el Nervión el viernes día 26 sobre las cinco de la tarde, pero los voluntarios de la base de Arriluze ya se habían desplazado hasta el lugar. Desde la estación del tren la riada arrastraba los coches por detrás de la iglesia de San Nicolás hasta la ría. Se rescataron un total de 125 personas que fueron atendidas por los sanitarios que no daban abasto.

Durante la madrugada del 4 de enero de 1984 el “Birgit Sabban” encalla en el “Calero” cerca de Santurce y se realiza el rescate de sus 6 tripulantes y el capitán sin ningún contratiempo. En ese mismo enero el buque Jervis Bay, que se dirigía remolcado hacia Taiwán, rompió las amarras del remolque y se quedó fondeado en el Abra exterior, en la escollera del rompeolas de Santurce.

 

El listado de voluntarios en enero de 1985, tras diez años de funcionamiento, lo componían 70 personas, con grupo de emergencias, grupo de guardias de fines de semana y grupo de adiestramiento a nuevos voluntarios: 35 patrones con titulación deportiva y profesional, 25 buceadores y 25 especialistas en Salvamento de costa.

En 1986 se inicia un convenio con el Gobierno Vasco. Fue la salvación de la base y de todos los voluntarios, ya que con este convenio el Gobierno por fin apoyaba el plan de salvamento de Vizcaya y aportaba aproximadamente el 50% del presupuesto, eso sí, en nuevas inversiones, reparaciones y consumos de sus lanchas. El 13 de diciembre de 1986 se realiza la botadura de una embarcación, “Arriluce I” comprada por el Gobierno Vasco y cedida a la Cruz Roja de Mar.

En Mayo del 88, comprada por el Gobierno Vasco y cedida a la Cruz Roja, llega la primera lancha de Nivel A que tenía la base de Arriluze, hoy todavía en funcionamiento. Una embarcación de casco de aluminio de los astilleros Mag franceses de 10,50 m de eslora con dos motores Iveco de 250 CV y dos hidrojets Castoldi, La Dhube.

En el Año 1989, debido a las quejas que tienen los voluntarios con los altos cargos de la Cruz Roja por la mala gestión de presupuestos y la mala organización administrativa, la Cruz Roja Española decide realizar una reestructuración y desaparece la Cruz Roja del Mar como tal. Todos sus componentes son integrados en las UVSE (Unidad de Voluntarios de Socorro y Emergencias) que se van formando. Los voluntarios acaban encuadrados en la UVSE Mar de Asamblea Local de Uribe Aldea.

El presidente de la Asamblea Local en 1990, Alfonso Urien, fue quien comunicó que “los voluntarios de la base de Arriluze son muy profesionales pero muy intolerantes con las estructuras de la Cruz Roja”, y esa fue la única explicación que dio a este cambio tan radical. El grupo de voluntarios que se había formado se desanimó y se fue alejando. La mala gestión de la Cruz Roja quedó en evidencia de nuevo cuando la base quedó solamente con 8 voluntarios y 9 marineros de reemplazo.


En 1991, se incorpora Koldo Larrazábal como jefe de la base, deja la responsabilidad del puesto de ambulancias de Plencia, y se incorpora a la Base de Arriluze. Su experiencia en el socorrismo de playas como patrón de nivel C desde 1986 a 1991 le ayudaron para empezar y continuar como así se ha visto hasta el día de hoy. Koldo se encuentra un panorama desolador, 12 voluntarios, 7 marineros de reemplazo y un solo patrón, Roberto Pérez, quien con un gran esfuerzo personal había aguantado todo el tirón del verano. Las cuatro embarcaciones que existían en la Base eran fabulosas, Dhube, Arriluce , B1 y Bonancible. Koldo Larrazábal le trae a José Ramón García, uno de los antiguos y se incorpora también Juan Aburto, capitán de la Marina Mercante, como patrón de la Dhube.

De esta etapa Koldo nos cuenta lo ocurrido en una de las múltiples salidas que tenían. El rescate de un hombre al agua de un velero que llegaba de arribada de Castro Urdiales y que ocurrió a la altura de Punta Galea, con fuerza 9-10, y dice: Lo pasamos bastante mal y una gran ola nos pasó por encima, se nos pararon los dos motores y gracias a Dios conseguimos arrancar uno”.
 

Más tarde, en 1994 se le propone al Gobierno Vasco la creación de una Escuela de Adiestramiento de niveles B y C, que desde la desaparición de la Escuela de Suances, no existe ninguna en todo el territorio nacional. Finalmente se aprueba con éxito, pero con pocos años de duración.

En Febrero de 1995 se pierde la embarcación Arriluce I en una salida a una emergencia en los acantilados de Barrica. Debido al estado de la mar y las fuertes olas, los operarios de la embarcación caen al agua, todos ellos nadan mar adentro para salvarse, y la embarcación acaba encallada y destrozada en las rocas de los acantilados. Posteriormente la Dhube acude al lugar y recoge a los tres tripulantes con vida.

Al año siguiente llega una nueva embarcación la “Arriluce II”, pero se devuelve por defectos de fabricación, aún así está de vuelta al de dos meses. Este mismo año empiezan a realizarse ejercicios de entrenamiento y simulacros con el helicóptero de la Ertzaintza.

En el año 2000 las cosas empezaron a ir mucho mejor. La base contaba con 19 millones de pesetas de presupuesto. Con 4 embarcaciones, La Dhube, La Arriluce II, La Bilbao y La Bonancible. En la base también hay más voluntarios, ya que en ese momento hay 45 voluntarios operativos y se puede ver un crecimiento en el número de tareas que realizan cada año.


Año
Emergencias
Coberturas
Adiestramiento
1996
47
21
51
1997
79
36
63
1998
84
34
110
1999
129
45
123
2000
176
78
125



Sumario 1: La Cruz Roja Española desarrolló un plan de actuación y creó una nueva rama denominada Cruz Roja del Mar, que empezó a prestar sus servicios en 1972.

Sumario 2: Después del salvamento del Zephyr, Madrid reconoce la base de Arriluze centro nacional de adiestramiento para el salvamento de costa y se realiza un curso nacional gracias a los voluntarios.

Sumario 3: “la relación de amistad que mantuvimos con el piloto, Juan Carlos Carralero, le llevó a inscribirse como voluntario de la Cruz Roja del Mar y nosotros abusando de su amabilidad y conocimientos realizamos un montón de prácticas con el helicóptero”.

Sumario 4: Desde la estación del tren la riada arrastraba los coches por detrás de la iglesia de San Nicolás hasta la ría.

Sumario 5: “los voluntarios de la base de Arriluze son muy profesionales pero muy intolerantes con las estructuras de la Cruz Roja”
 
Iñaki Aborruza
 

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